Gigabyte lanza una Z890 D Plus más contenida en extras: una placa base pensada para ajustar presupuesto
por Manuel NaranjoGigabyte ha presentado la Z890 D Plus, una placa base que no intenta ser la más espectacular del catálogo, pero sí una de las más claras en su planteamiento. La idea es sencilla: ofrecer una puerta de entrada al chipset Intel Z890 con un conjunto de prestaciones suficientemente serio para montar un equipo moderno sin obligar a pagar el peaje habitual de las placas más cargadas de extras. En un segmento donde muchas veces la gama alta se llena de elementos que no todo el mundo aprovecha, este modelo busca justo lo contrario: centrarse en lo esencial, ajustar el equipamiento y seguir manteniendo una base sólida.
Eso no significa que estemos ante una placa “pelada” en el sentido antiguo del término. La Z890 D Plus llega con soporte para Intel Core Ultra en socket LGA1851, memoria DDR5, ranura principal PCIe 5.0 x16, varias M.2 y red 2.5 GbE. Lo que cambia es el enfoque. Gigabyte no vende aquí una placa para presumir de conectividad total ni de overclock extremo, sino una base razonable para quien quiere entrar en la plataforma sin perder de vista el presupuesto.
La gama media de placas base ya no puede permitirse ser mediocre
El contexto importa mucho. Montar un PC nuevo con Intel no consiste ya solo en elegir procesador y gráfica. La placa base ha ganado peso porque condiciona expansión, conectividad, almacenamiento, red y parte de la vida útil del equipo. Por eso una propuesta como la Z890 D Plus tiene sentido: intenta quedarse con los elementos que hoy ya no se pueden recortar sin castigo y prescindir de lo que muchos usuarios no llegan a tocar.
En la ficha conocida del modelo aparecen cuatro ranuras DIMM DDR5, cuatro M.2, cuatro SATA 6 Gb/s, una ranura principal PCIe 5.0 x16 reforzada y dos PCIe 4.0 x4 adicionales. También incluye un conjunto térmico con disipadores para VRM y M.2, además de escudo de E/S integrado. No son datos de placa básica en sentido estricto. Son datos de placa que selecciona muy bien dónde quiere dar sensación de solidez.

Gigabyte parece haber entendido qué extras son prescindibles y cuáles ya no
Uno de los movimientos más llamativos está precisamente en lo que no aparece. Frente a modelos superiores, aquí no vemos una avalancha de puertos premium, red de gama más alta o despliegues inalámbricos especialmente vistosos. Eso encaja con la idea del producto: no pagar por lo que no se va a usar.
Aun así, la conectividad no se queda coja. Gigabyte incluye USB 3.2 Gen 2 Type C, varios puertos USB 3.2 Gen 1, más USB 2.0, salida DisplayPort, cabezal frontal USB C y red 2.5 GbE. Es una combinación pragmática, más pensada para cubrir bien un PC actual que para llenar la caja de especificaciones con términos de escaparate.
De hecho, esa es una de las lecturas más interesantes de esta placa: se nota que está construida para un usuario que sí quiere plataforma reciente, pero no necesariamente una placa “de exposición”. Alguien que quizá va a montar un equipo de trabajo potente, un PC gaming equilibrado o una máquina versátil donde lo importante es que todo esté bien cubierto sin pagar por lujos prescindibles.
El mensaje de fondo va más allá de este modelo concreto
Gigabyte ya había hablado días antes de una serie Z890 Plus más ambiciosa, con 5GbE, WiFi 7 y USB4 en algunos modelos. La Z890 D Plus, en cambio, juega otra partida. No quiere representar el máximo de la familia, sino una interpretación más terrenal del mismo chipset.
Y eso tiene bastante lógica porque el mercado del PC montado por piezas lleva tiempo empujando hacia configuraciones más racionales. Hay usuarios que quieren una plataforma moderna y duradera, sí, pero cada vez se mira más si el dinero extra en la placa devuelve algo tangible. Si la respuesta es no, gana valor una propuesta como esta.
La Z890 D Plus se beneficia además de que el propio nombre Z890 sigue transmitiendo cierta sensación de gama alta o, al menos, de plataforma entusiasta. Gigabyte aprovecha esa percepción para ofrecer una entrada más “limpia” a ese escalón, sin necesidad de irse a modelos mucho más caros.

Una placa pensada para cuadrar mejor un presupuesto sin romper el equipo
Lo que deja este lanzamiento es una idea muy concreta: Gigabyte cree que todavía hay mucho espacio para placas con chipset potente, pero configuración más contenida. Y seguramente lleva razón. No todo el mundo necesita WiFi 7 integrado, 5GbE o un arsenal de puertos tope de gama. Pero sí mucha gente quiere DDR5, PCIe 5.0, varias M.2 y una base fiable para acompañar a procesadores Intel actuales.
En ese punto, la Z890 D Plus parece una placa bastante honesta. No intenta venderse como una bestia, ni falta que le hace. Su atractivo está precisamente en recortar donde se puede recortar sin desarmar la propuesta. Si el precio acompaña, puede acabar siendo una de esas placas que se cuelan en muchísimos montajes por una razón muy simple: hacen bien casi todo lo que mucha gente necesita y evitan cobrar por lo que no va a aprovechar.
En una generación donde montar PC sigue siendo caro y donde cada componente se mira con lupa, esa forma de afinar una placa base puede ser mucho más valiosa que lanzar otra opción llena de apellidos grandilocuentes. Gigabyte no ha hecho la Z890 más llamativa. Ha hecho una que puede resultar bastante más fácil de recomendar.
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